lunes, 16 de marzo de 2015

después del temblor

La tranquilidad está de regreso. El alivio que eso implica es de agradecer pues ya le estaba encontrando el gusto a golpearme la cabeza contra las paredes. Ésto de encontrar el camino es bello pero tiene sus bemoles, y perder el tiempo no es algo que un músico vea con buenos ojos. Las segundas intenciones comienzan a desvanecerse para fortuna de todos. Está claro que no quiero compañía perpetua, el tiempo que paso con mi hija es mucho más de lo que hubiese imaginado jamás. Ahora vuelvo con ansia a escribir y componer; es como si se hubiera cerrado un paréntesis y volviera al 23 de junio de 2011 como si nada, recuperado, un poco más fuerte y sin duda más guapo. Y lo noté porque la tierra tembló el día de mi natalicio.




2 comentarios:

kika dijo...

Agradable sensación esa de hallar el propio centro...aunque vieras las gratas sorpresas que me he llevado yo las veces que me he perdido!!
De todos modos imagino que un hijo es un poderoso cable a tierra, tampoco es que te puedas perder tanto con alguien dependiendo de ti para siempre...a mi los para siempre me dan más ganas de correr.

Gabriel Cruz dijo...

Que bien que estes en una atmosfera mas agradable y sobre todo, que hayas escrito musica de nuevo, ello hace evidente que en efecto las cosas estan en armonia en tu mundo ¡va buena vibra!! :-)