domingo, 28 de junio de 2015

otra noche de san juan

Cada vez que llega la noche de San Juan recuerdo el momento en que mi familia se desintegró apenas tres meses después de haber nacido mi hija. De eso hace cuatro años. Coincide con la fofa celebración del día del padre, que a mi nunca me ha parecido honesta, siempre he creído que tengo una vida del padre, no tan solo un día, que por cierto éste año no pasé con mi hija. Pero eso ya quedó atrás, me siento cada vez más fuerte y mi hija me concede el título de padre que es lo realmente importante y lo refrenda a diario con besos. abrazos y risas.

Para completar el acto que la vida se empeña en montar, éste año pasé el día siguiente a la noche de San Juan celebrando el cumpleaños de una de esas mujeres que podrían ser la mujer de mi vida. En ésta ocasión una cantante de ópera, bella hasta el fondo, con la me comunico a trompicones con mi atropellado inglés de absurdo acento británico (por el colegio) pues ella es gringa. Para colmo es tigresa, no sé porqué me llevo tan bien con ellas, las modelo 74 y 86 se repiten en mi vida. En fin, será otra historia que no llegará a nada, pero eso me tiene sin cuidado, al fin y al cabo es otra noche de San Juan.

lunes, 22 de junio de 2015

golpe de vientre a 440Hz

Rojo, anaranjado, amarillo, verde, índigo,morado y blanco. Dicen que si se afina en 432 Hz en lugar de los tradicionales (desde el siglo XX) 440 Hz los armónicos están mejor alineados con las matemáticas, y por ende el efecto en las emociones es más profundo. Por supuesto que eso está relacionado con las frecuencias de los colores también. Si se quiere se puede extrapolar a los chakras y hallar todo lo que eso conlleva.

Desde que habito en el silencio me he concentrado mucho en éstos temas. Me hace bien tenerlos entre la mente y el corazón, generando esa fricción agradable de la que se desprenden chispas que poco a poco se incendian dando luz a las cada vez menos frecuentes tormentas emocionales, dejándolas simplemente como temporales temporales. Relámpagos que iluminan fragmentos del dédalo imaginado por mi en un vórtice de aquellos. El juego está recomponerlo para ir completando el camino.

El asunto se hace más complejo si bajamos un poco para organizar las vísceras. Encontrar las agallas suficientes y necesarias para lograr que esos relámpagos hagan combustión en acciones acertadas, en armonía con los pensamientos. Pasan muchas cosas en los días de silencio.

domingo, 7 de junio de 2015

el curso de la vida

Escritor fue el primer oficio que elegí cuando de pequeño alguien me hizo la estúpida pregunta ¿qué quieres ser cuando grande? Luego cambié por paramédico, piloto de helicóptero, médico e incluso militar. En mis planes nunca existió la posibilidad de ser músico, y luego de crecer tampoco me pareció que aquello de ser escritor tuviera algún sentido... al fin y al cabo nunca escribía.

Elegí mi profesión como si de una ruleta rusa se tratara, de una manera irresponsable, sin pensarlo ni tener claro lo que haría con mi vida. La vida aceptó mi decisión y no me llevó por caminos diferentes marcados por la suerte o el azar. Tampoco he demostrado ser un aventurero así que no me salí de la linea en el cuaderno de ferrocarril donde se escribiría mi vida.

El gusto por escuchar música en la radio (porque los discos no eran baratos por esos días) me llevó a convertirlo en pasión. Y de la misma manera que un escritor lee para aprender a escribir, yo terminé escribiendo música sin tener la menor idea de cómo hacerlo. Ahora pienso lo mismo, pero ya no tengo complejos a la hora de componer. Y de la misma forma puedo hacer rocanrol o composiciones orquestales para series de televisión, a veces ni yo me lo creo.

Mi asunto con la escritura se desarrolló desde hace unos cinco años gracias justamente a éste blog. No digo que sea escritor, ni que sea bueno o malo, tan solo que tengo necesidad de escribir. Semana tras semana estoy atento a insuflar algunas ideas y letras en éste cuaderno sin rayas. No hay duda de que es egoísta y auto-referencial, pero es lo que hay, una sencilla vida más. Me sorprendo con el entusiasmo que me acompaña al escribir y saber que no dejé desahuciado éste sencillo proyecto, tan es así que tengo por lo menos cuatro más que ven la vida sólo para mis ojos.

Por éstos días ciertas ideas rondan mi cabeza, entre ellas escribir cuentos para niños, un par de guiones y también algo de narrativa. Ya estoy superando el temor de ¿y de qué voy a vivir? Al fin y al cabo no sé como lo he logrado hasta el día de hoy, así que es mejor seguir adelante con mi vida de padre, curioso y diletante, rodeado de libros, música, instrumentos y teclados de varias índoles, sin hacer preguntas ni darle concesiones al miedo o al congelamiento por vía del perfeccionismo. El curso de la vida es un misterio que se descubre a cada paso.