domingo, 26 de julio de 2015

baños de pato

La señorita Gardner
Me enamoro con la misma facilidad con que un pato decide darse un baño. Aunque de joven era peor, ya se podrán imaginar mi inclinación a sufrir por las demás.  Desde que vivo solo he intentado, sin mayores resultados, hacer dieta de emociones a ver si logro adelgazar mis expectativas y decepciones, por lo menos un poco. En mi favor puedo decir que la cama volvió a ser de una plaza y hasta el momento la única mujer que ha dormido en ella es mi hija. Aparte de ella y mi madre solo cuatro mujeres han estado en mi apartamento.


A sus treinta y pico Lady Corea fue una tarde con la intención de seducirme, algo que no es nada difícil y que ya había sucedido en 2011. Se presentó una tarde de viernes vestida para matar. Sin embargo cambió de opinión en el último momento, a punto de iniciar la faena, pues se dio cuenta que realmente respetaba a su novio, del cual yo no sabía que existía. Me confesó que yo era una tentación muy fuerte para ella. Me sentí como un chocolate derretido sin haber sido destapado. Eso me quitó un deseo de encima y me sentí muy tranquilo, el destino es como debe ser y conviene seguir las corazonadas.




La dragona de ojos verdes me llevó un pie de manzana hecho por ella para agradecerme un favor, aunque en el fondo había cierta curiosidad e intento de cortejo, tenía 24 agostos encima. No cualquier mujer cocina para ti. Otra tan solo fue de visita con Lu apenas unos minutos. Lu, con apenas 22 mayos, volvió sola unos días después pero no me arriesgué, tal vez por temor a un fracaso o porque sé que lo que me interesa no prosperará y quiero pensar que puedo evitar las relaciones por sexo. Tan solo charlamos y tomamos un café, nada más. Y eso ha sido todo, apenas cuatro momentos de máximo una hora en casi tres años y todas se fueron antes de las seis de la tarde. Aunque Lu ha pedido que nos veamos una noche. Eso está por verse, porque con ella no hay prisa.

A todas puedo verlas en un par de horas después de una llamada, pero no siento la necesidad. Aunque confieso que en muchas ocasiones sí el deseo. Con la señorita Gardner, con quien pude compartir sus 29 junios el día 23, fue diferente, incluso sentí que podría comprometerme una vez más, pero en su caso no existe la posibilidad de vernos en un par de horas. Con Lady Siansun ocurrió algo similar. Pero ha querido el destino que mi nueva vida de soltero no sea el paraíso del mujeriego ni del soñador con deseos de buen hombre. En el guión no está escrito, por alguna razón inexplicable, que no haya más que un par de lineas para las actrices, estudiantes y cantantes de ópera. Es hora de darse un baño, afinar un poco la voz y concentrarse en la vida real.






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