domingo, 2 de agosto de 2015

¡la diva está de vuelta!

El miércoles llegó un mensaje de texto a mi teléfono -Estoy en Bogotá y me encantaría verlo- ¡la diva había vuelto! Por éstos días de redes sociales es difícil de creer que se pueda perder el contacto, pero así fue. Ella tuvo que cerrar su cuenta en facebook porque un alumno enamorado la estaba enloqueciendo con sus mensajes de menor de edad y ella no quería poner en riesgo su visa de residente en Francia por un mocoso, me dijo en la noche de ayer. Por coincidencia hacía un par de semanas era yo quien la estaba buscando. Telepatía.

Han pasado cuatro años desde la última vez que nos vimos. Pero todo ha sido diferente, ella sigue siendo la misma pero ha cambiado. La diva de cuerpo de reina ha entrado a la madurez con unos kilos de más, por primera vez le veo la panza abultada y sus increíbles piernas están ostensiblemente gruesas. Yo, por mi parte, no puedo hablar en mi favor. Su encanto sigue intacto a pesar de las gafas para ver de cerca, era la única de la generación que había logrado esquivarlas.

Llegó con un novio francés cinco años menor que ella, muy guapo y agradable. Hace un año que viven en Malasia y piensan quedarse dos años más. Aunque nos conocimos hace 25 años en la universidad (ella vive en París desde entrado el siglo) no ejerce nuestra profesión, desde que está en Europa se ha dedicado a ser profesora de español y lleva más de diez años trabajando con el gobierno, quién lo pudiera creer.

Aunque intentemos hacernos los de la vista gorda está claro que intentamos acomodarnos de la mejor manera a los rigores de la mediana edad pero sufrimos del mal de Wendy y Peter Pan... pero con presbicia.

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