domingo, 11 de octubre de 2015

de gatos y tejados



Quienes me conocen pueden dar fe de que mi carácter es más felino que canino, aunque hay algo de perruno. De niño tuve perros pequeños, todos pekineses. De adulto tuve una hermosa siberiana llamada Greta. Pero no soy de esos humanos que gozan por salir a pasear con el perro. Hace catorce años me regalaron un gato de raza criolla. Congeniamos con facilidad. Él se dedicaba a sus asuntos y yo a los míos. De vez en cuando se sentaba sobre el amplificador de la guitarra mientras yo tocaba, lo que indicaba que gustaba y aprobaba lo que estuviese tocando. Pero cuando tocaba la armónica o el acordeón salía despavorido. Quien le dedicaba mimos eras mi ex. 

Hace trece años nos fuimos a vivir a Cartagena, le llevamos una preciosa gata siamesa para que ... ustedes entienden. Sin embargo él había sido castrado a los tres meses de vida así que sólo sabía de juegos con pelotas, hebras y cuanta tontera que no incluía gatas. Al mes ella saltó por la ventana del cuarto piso donde vivíamos y se fue a vivir como una reina justo al frente, en la torre del reloj, con una manada de gatos callejeros. Nunca la volvimos a ver.

Debido a la separación de mi ex dejé de verlo. El apartamento donde vivo está rodeado por tejados. La ventana que da al occidente tiene una vista pésima, una medianera verde de un edificio de siete pisos, por fortuna algo puedo ver de los atardeceres. Es el lugar favorito de los gatos, que se tienden a dormir al sol de la tarde. Ahora han optado por tomar el sol en la mañana, así que logré tomar éste corto video de la ventana que mira al oriente. El gato es igual al que vivió conmigo por once años. Pensé que pasaba a saludar.

P.D. Mi hija me está pidiendo un apartamento más grande con una mascota.


1 comentario:

kika dijo...

Que divertido, siempre te había imaginado así. Como dos personas en una, y eso que nada más conozco tu versión Blog.
Y estoy segura que mi carácter es felino, pero los de tejado, que a veces no más se acercan.