martes, 8 de diciembre de 2015

deseos homónimos

Ya no creo en las coincidencias fortuitas. Estoy cada vez más convencido de que la partitura de la vida se va componiendo a partir de pensamientos y acciones coherentes que van teniendo consecuencias. De cualquier manera es grato ver como esa magia va tomando forma a través de sencillas escenas en las que me convierto al mismo tiempo en director y espectador de mi propia vida.

Anoche en medio de un concierto de marimba de chonta (música tradicional del pacífico colombiano) una mujer pronunciaba ese nombre que me entusiasma. Por supuesto no se refería a la misma persona, pero me hizo sonreír al darme cuenta de la sincronía. Así ha sucedido en varias ocasiones en el último par de semanas. Sin embargo los encuentros personales no se concretan, las citas se cancelan, el deseo aumenta, la ansiedad revienta.

Es curioso que hace más de un año me entusiasmaba alguien diferente pero con el mismo nombre. Han debido pasar varias lunas para que la vida se encargara de ayudarme a enfocar mejor. Las razones existían sin duda, al igual que mi ánimo de actuar correctamente. Es posible que todo esto no termine como película de Hollywood pero entre tanto le pone gusto a la vida de idealista romántico que pretendo no ver.

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