domingo, 21 de febrero de 2016

final inapropiado

El asunto no se ha apagado en absoluto, es tan solo la forma correcta de actuar. Íbamos en un taxi cuando me anunció que deberíamos dejar de vernos, se refería a detener "lo nuestro" pues para ella no era políticamente correcto... y estaba en lo cierto. El tema profesor-estudiante en relación extra es difícil para los dos, aunque a la larga no estamos actuando mal. Lo acepté a regañadientes y dejé de besarla aunque nos veíamos todos los días y los roces y las caricias en la mirada no podían ser detenidas.

El viernes en la noche luego de pasear con nuestros respectivos hijos, en el momento de la despedida de beso en la mejilla ella me sorprendió con un beso francés. El sábado me envió un mensaje diciendo que lamentaba "el final inapropiado". Le dejé en claro que el piso seguía moviéndose bajo mis pies desde ese momento. En la tarde el final inapropiado se repitió, nos besamos como adolescentes escondiéndose de sus hijos. Siento que las alas me vuelven a crecer.

P.D. Apenas ahora comienzo a intuir que terminé siendo profesor (algo que no me va muy bien) en esa universidad tan solo para conocerla a ella, al final la vida tiene la razón cuando no te pones terco. Ya veremos.

domingo, 14 de febrero de 2016

cinco años atrás

Tengo claro que no soy el mismo de hace apenas cinco años y no me siento como un traidor, por el contrario, parece cierto el asunto aquel de que una vez en los cuarenta la vida comienza a ser vivida realmente. Estoy de acuerdo, la toma de conciencia se deja ver en esa curva del camino. Los errores del pasado permiten ver con más claridad la posibilidad de tomar otra decisión, las emociones no son quienes dirigen necesariamente el timón de mi vida.

El inseguro nuevo padre de ese momento es ahora alguien que solo en su presencia se comporta honestamente como lo hace en soledad, sin ningún tipo de timidez ni reserva. Eso se ha extendido a otras esferas menos íntimas. ¿No es momento de cambiar? me preguntó Lu en un momento, sin pensarlo le respondí que era hora, eso no había pasado antes y le canté un par de canciones en la guitarra, a solas en mi apartamento.

Por otra parte los desaciertos también se hacen más evidentes, para fortuna mía pues ya no tengo dependencia de las relaciones-muleta de antaño. Vuelvo a ser un adolescente, pero con ventajas. He dejado el apego a ciertas emociones para sentirme vivo, ahora me doy cuenta de muchas cosas que me afectaban sin que quisiera aceptarlo. Lleva tiempo pero funciona.