lunes, 28 de marzo de 2016

y mientras tanto el sol se muere



Encontrar la gracia dentro del desapego sin sentirse dueño de nadie es un aprendizaje que lleva tiempo. Al final las polillas terminan bailando sin consumirse en llamas. El equilibrio que lleva a disfrutar el vuelo es como flotar mirando un atardecer incendiado. La tranquilidad inunda la mirada. Y mientras tanto el sol se muere, el indio solari tiene bien clavados los colmillos en el cuello deseado.

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