lunes, 23 de mayo de 2016

a la antigua

Por éstos tiempos incluso los adolescentes consideran que las relaciones duraderas no tienen mucho sentido. Para ellos una experiencia de más de un año es algo inconcebible pues consideran que se están perdiendo de algo mejor. Parece que todo está guiado por la inmediatez, fogonazos que consideran amor pero no son mas que sexo casual  con drogas disfrazados de libertad. En buena medida se la pasan haciendo listados, como si la cantidad fuera lo que importa, dejando de lado la calidad. Es evidente que la calidad implica dar algo más, y eso no está de moda en un mundo como el actual cada vez más llevado a la individualización, al goce efímero, al "hit and run" no muy lejano de los bárbaros.

No es extraño que estén perdiendo la habilidad para relacionarse como seres humanos para ser parte de hordas salvajes que viven en medio de la tecnología y de cierta calidad de vida que consideran el sine qua non, una completa contradicción pues no se dan cuenta de lo endebles que son. Su ilusión los hace pensar que son de avanzada pero realmente hacen apología del primitivismo sin apenas saberlo. Por supuesto que esto nada tiene que ver con el temple requerido para vivir sin dejarse llevar por excesos peligrosos, o tendencias manipuladas por los medios de comunicación en incluso por la misma tribu a la que creen pertenecer. Es fácil justificar errores cuando están avalados por su tropa, porque actúan como un ejército de estúpidos.

Por supuesto que la mayoría aún viven con sus padres, no conocen la importancia de tener y mantener su propia casa, de ser funcionales para una sociedad. Sin embargo exigen sus derechos, sin detenerse a pensar en los deberes que éstos conllevan. En mi opinión entran a formar parte de los seres humanos patéticos que en diez o quince años van a dar seminarios  que pretenden enseñar a los demás a partir de sus propios errores, cuando en su momento no escucharon a nadie más que a ellos mismos. Un claro ejemplo de estupidez.

Por mi parte seguiré siendo un dinosaurio que actúa "a la antigua" sin importar el que dirán, y sin pretender dictar normas de comportamiento autodestructivo como tendencia de la moda. Sí, creo en la familia, la amistad y el poder del amor, por cursi que suene.