jueves, 1 de septiembre de 2016

resultados del delirio

Y vuelvo con la boca pastosa a los libros que dejé inconclusos hace diez meses. No hay quejas mas que las de la memoria... la mala memoria. Tampoco me siento mal. Las respuestas me confirman al abrir esas páginas llenas de polvo que algo se ha aprendido por el camino. Hay tranquilidad en el pecho pero la mente no para de bailar el rocanrol de lo que sembré alguna vez. Incluso los frutos defectuosos son primorosos al verlos de esta manera. En paralelo tres eclipses... ¡tres! El sol emparedado y el cuerpo buscando acción. El asunto está en ver a los asuntos pendientes volver y no temer cuando no se piensa en lo que vendrá, pero se sabe desear.

El delirio no tiene entre sus planes el descanso.

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