miércoles, 22 de febrero de 2017

la strega

Llegamos al restaurante a las once de la noche. Mr. Net había preferido ir antes a un hostal a beber un par de cervezas con un  amigo vasco, pues sabía que la entrada al restaurante era costosa y el dinero no le sobraba. Los músicos estaban guardando los instrumentos, ella estaba de espalda cuando Mr. Net la saludó y me presentó, en ese momento supe que era la cantante. Ella lo increpó diciéndole que el recital era a las nueve de la noche, el intentó disculparse de cualquier manera pero ella le hizo entender que estaba molesta, se nota -le dije- ella sonrió y me abrazó con fuerza durante medio minuto mientras dijo algo que no pude entender.

La bajista entró a cuadro y me la presentaron, me miró fijo a los ojos, con fuerza. Al igual que su amiga tenía una belleza descomunal, sin embargo no me intimidé, me recordó a una amiga veintidós años atrás. Las dos estaban rozando los treinta y eran endemoniadamente bellas. No exagero ni miento.

Para resarcir el descuido de Mr. Net propuse que comiéramos, pero a esa hora ya estaba cerrado el restaurante, así que la invitamos a una copa. Llegó con un amigo alemán que habló con Mr. Net mientras ella me explicaba por qué esa noche había tenido la última actuación con su banda, llorando mientras cantaba. Respondió con sonrisas y aceptación a todas mis intervenciones. Le hice saber que las rupturas amorosas y familiares son buen terreno de cultivo para la creación. Luego ella se retiró y dimos de baja tres copas de jack daniel´s.

Al momento de despedirnos a la salida del restaurante ella despachó con displicencia fingida a Mr. Net como castigo por su retraso. La sorpresa vino cuando dijo que me amaba y que podía contar con ella para lo que fuera. Son formas de artista-pensé- pero ella finalizó diciendo que tenía dotes y artes especiales pues era la strega. Al notar que no entendía el italiano que ella dominaba por vena familiar me dijo: soy bruja.

La vi partir con su grupo de amigos, la minifalda roja despistaba (ni hablar de sus piernas), pero no el bastón que la ayudaba a sostenerse para caminar debido a un esguince en la rodilla. Estaba claro, era la strega.

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