domingo, 26 de febrero de 2017

lady oui oui

Lady oui oui arribó con aire de confianza, pero era una fachada. Su sonrisa carmín fuera de moda y el rímel a juego eran una barrera para niñatos punks adolescentes y púberes. Con  rapidez tomé el dominio de la situación. Ella traía en sus manos una edición de  El palacio de la luna de Paul Auster y le disparé con un dato al respecto que la animó y a la vez dejó en evidencia sus nervios y manos temblorosas. Está claro que las lolitas no son de mi interés, por bellas que sean, sin embargo me gusta dejar que hagan su pasarela, tan solo por jugar. Bellos ojos, pero una nostalgia que presupone dependencias. Mala señal. Ya entendió que no entraré en su juego y no le gustó.

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