domingo, 27 de agosto de 2017

contracorriente

Emanado de un fisura espacio-temporal que hasta hace seis años y medio consideré un error, nací bajo el signo de la ballena alada, de la contracorriente en el planeta azul. Para rimar creo que soy un índigo que cree en el karma y está pagando el crédito benéfico del ser eterno. Sí, somos eternos. Aunque somos muchos no he tenido la oportunidad de asentarme con alguno, sigo un camino dramáticamente perfecto, desentrañando rutas y desdoblando esquinas recorridas miles de veces en diversas eras. Por fortuna la compañía ha llegado para tranquilidad de mi madre, preocupada por mi forma ermitaña en un mundo saturado, por éstos días, de vasos comunicantes. Hasta ahora he creído en un mismo objetivo, pero por momentos pierdo la fe al sentirme un minotauro excedido por los sentidos. Error y reinicio. Da capo a coda, el rocanrol no ha terminado.

martes, 22 de agosto de 2017

adicto

Nunca he desestimado las rutinas, a pesar del cambio constante que rige la vida siempre hay ciclos que enmarcan el día a día, generalmente dispuestos por el sol. Amanece, anochece, veranos, otoños, inviernos y primaveras (aunque soy del trópico), inundaciones, sequías, vientos y demás. Así que por hippie que suene me gusta despertar con el sol, incluso unos minutos antes para poder ver el amanecer, hito diario (al igual que los atardeceres) que me alimenta, luego espero que sean las seis treinta para llamar a mi hija y darle un sonoro beso de buenos días vía teléfono, al igual que lo hago todas las noches, muchas veces con el aliciente de leerle un cuento. Resumiendo, me acuesto y me levanto con la voz de mi hija. Soy adicto.



domingo, 6 de agosto de 2017

"te voy a extrañar"

Vemos el final de Bichos mientras el atardecer empieza a terminar su camino, que en unos minutos será relevado por la noche. Se imaginan cielos arrebolados tras los edificios que los cubren, así es el horizonte desde un primer piso.
-Te voy a extrañar - me dice, con su mirada transparente -pero no te preocupes, son solo dos días- su voz de seis años y medio busca darme sosiego, pues sabe que yo también la extrañaré, -no te preocupes, el domingo buscaré una piscina gigante para nadar- le contesto, me mi mira con algo de duda -y el lunes festivo iré al lugar con castillos inflables más grande del mundo- sonríe y levanta las cejas -es mentira, vas a estar leyendo todo el tiempo, lo dices solo por burlarte de mi-.

Siempre la extraño con la buena fe del amor más puro.